lunes, 28 de enero de 2013

océano mar -- Baricco ( libro )



Cuando me recomiendan un libro, suelo ser muy excéptica, así para empezar. Por lo pronto busco de qué va el tema. Y suelo leer críticas de otras personas que se lo han leido antes, como una especie de tanteo previo.
Con este casi ni me lo pensé. El entusiasmo que sentia leyendo "Seda" consiguió que ni siquiera hiciera mi rutina de pruebas. A saber: leer un trozo del comienzo, leer varios trozos por el medio, leer una hoja antes del final. Simplemente lo ví y lo compré.

Fue una buenísima decisión. No me arrepiento. (Aunque debo confesar que habia leido previamente de qué iba la trama).

 Es sorprendente cómo escribe Baricco. Exactamente como se espera de un escritor, que te haga vivir lo que cuenta, que te eleve, te hunda, te retuerza con sus palabras, y que cuando dejes de leer, te parezca que vienes de otro mundo.

Eso simplemente es lo que pasa con Océano mar.

Una historia tan rara, tan sorprendente, con tan buenas frases, con tan agudas filosofías, que si tras salir del trance de la lectura, estuviera empapapada y chorreando agua salada, no me extrañaria lo más mínimo. Su definición del mar, es sencillamente perfecta. Es que estás allí, viéndolo, viviéndolo.Y si lo lees, como yo, un dia en el que hay humedad en el ambiente y el aire  está perfumado con ese olor característico, ya es el no va más.

Impresiona también, como describe a cada personaje, te metes sin darte cuenta en "su" cabeza, y lo ves todo con "sus" ojos.

Creo que la palabra que estoy utlizando contínuamente para referirme a este libro lo define a la perfección: Impresionante.

Del libro sólo te voy a contar que se compone en tres partes, y cada una de ellas, tiene una forma diferente de las demás, aunque todos van unidos para explicar, o profundizar en lo que se dice en la primera parte, que para mi gusto es la perfección suprema.




Esto dice la contraportada:

Hace muchos años, en medio de algún océano, una fragata de la marina francesa naufragó. 147 hombres intentaron salvarse subiendo a una enorme balsa y confiándose al mar. Un horror que duró días y días. Un formidable escenario en el que se mostraron la peor de las crueldades y la más dulce de las piedades. Hace muchos años, a orillas de algún océano, llegó un hombre. Lo había llevado hasta allí una promesa. La posada donde se paró se llamaba Almayer. Siete habitaciones. Extraños niños, un pintor, una mujer bellísima, un profesor con un extraño nombre, un hombre misterioso, una muchacha que no quería morir, un cura cómico. Todos estaban allí buscando algo, en equilibrio sobre el océano. Hace muchos años, estos y otros destinos encontraron el mar y volvieron marcados. Este libro explica el porqué, y escuchándoles se oye la voz del mar. Se puede leer como una historia de suspense, como un poema en prosa, un conte philosophique, una novela de aventuras. En cualquier caso, domina la alegría furiosa de contar historias a través de una escritura y una técnica narrativa sin modelos ni antecedentes ni maestros. El tono de "Océano mar" no tiene comparación posible en la narrativa italiana, por la ascensión fantástica que no conoce pausas, por la gama emotiva que proyecta. En efecto, se pasa de la ironía más descarada a la melancolía más profunda, de la comicidad más sanguinolenta al pathos más comprometedor y menos patético. Esta novela, en la que proliferan ecos y alusiones Conrad y Melville, Joyce y Beckett, Valery Larbaud y Perec, el Schumann de las variaciones y La balsa de la Medusa de Géricault es la indiscutible confirmación de un talento original, capaz de insólitas sabidurías literarias y de inéditos abandonos. Mientras que Seda estaba construida siguiendo un único registro estilístico, en "Océano mar" se utilizan una gran variedad de técnicas: «a cada historia debe corresponder una música particular», en palabras del narrador y musicólogo Baricco





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