sábado, 5 de enero de 2013

Seda --Alessandro Baricco (libro)


Andaba yo un tanto apesadumbrada porque no encontraba un libro qué leer. 

¡Vaya!

Ni que no hubiera cientos de publicaciones nuevas, y miles de libros apilados en las estanterias, llamándome, suplicándome que les diera vida con mi lectura.

 Pero nada. 

Era coger alguno entre mis manos y me invadia una desazón, una sensación de vacuidad, que todavia empeoraba más con la lectura rápida de alguna de sus páginas. 
Pero ¡qué les pasa a estos escritores! no saben escribir, no transmiten, no conmueven, son tan aburridos, tan vulgares... Leo el argumento y algunos son originales, pero miras la forma y el fondo, y no sirven ni para envolver el pescado, como se hacia hace pocos años con los periódicos, en una sensata forma de reutilización. 

¿Serán los libros? ¿Seré yo? 

Tuve la osadia de comentarselo a un amigo y me indicó que leyera a Baricco. Concretamente me dió dos títulos. Y un comentario final: "Todo un descubrimiento". Realmentre me intrigó. Leí los argumentos y me fascinaron.  Así que busqué en varias librerias pero no los encontré. Sin embargo, me entretuve en leer algunos fragmentos de "Seda". Y me gustaron mucho, pero volví a dejar el libro en la estanteria. Seguí buscando por otros centros y librerias, hasta que al fin dí con uno de los dos títulos que me habian recomendado y que era el que más me apetecia leer de los dos.

 ¡Bingo!. 

Lo compré. Y me fuí.

Pero no dejaba de darle vueltas a las pocas palabra que habia leido de "Seda". Conozco esa sensación. Estaba atrapada sin remedio, y sé que no se me pasaria hasta que consiguiera saber cómo acababa la historia, como se desarrollaba, qué ocurria. 

Me rendí.

Busqué el libro y me lo compré también. 



Dice la contraportada:

"Ésta no es una novela. Ni siquiera es un cuento. Ésta es una historia. Empieza con un hombre que atraviesa el mundo, y acaba con un lago que permanece inmóvil, en una jornada de viento. El hombre se llama Hervé Joncour. El lago, no se sabe. Se podría decir que es una historia de amor. Pero si solamente fuera eso, no habría valido la pena contarla. En ella están entremezclados deseos, y dolores, que no tienen un nombre exacto que los designe. Esto es algo muy antiguo. Cuando no se tiene un nombre para decir las cosas, entonces se utilizan historias. No hay mucho más que añadir. Quizá lo mejor sea aclarar que se trata de una historia decimonónica: lo justo para que nadie se espere aviones, lavadoras o psicoanalistas. No los hay. Quizá en otra ocasión."


 Es una historia tranquila y nostálgica que te envuelve suavemente como el tejido del que habla el título, la seda natural. Tienes la sensación de que alguien te está contando un gran secreto solamente a tí, y sin darte cuenta te conviertes en su cómplice.
Baricco escribe en este libro con una mezcla de nostalgia y poesia. Y te envuelve con sutileza hasta convertir cada palabra en pura sensualidad...
La sensualidad que puede querer oir un hombre de la boca de su amada. Porque hay una carta que es un puro ardor suave como la seda. Pero lo estropea al querer poner inusitadas sensaciones femeninas que no creo que el autor pueda sentir jamás, y obviamente, no puede transmitir desde un punto de vista femenino. Aun así, hacen subir la temperatura.

Quitando esa tonta metedura de pata, es una historia maravillosa, conmovedora, suave y con un final impactante como un atardecer soleado en un lago.y una tormenta repentina.

Los personajes femeninos están un poco desdibujados, pero eso mismo pasa si la historia te la cuenta el prota que es masculino, o alguien que la ha oido del prota. Hay algo, sin embargo, que me choca: siempre sale hacia Japón a principios de octubre y vuelve a su pueblo francés, en abril. Así lo explica varias veces, el camino de ida, y el de vuelta. ¿Cómo, sin embargo, la última vez que viaja a Japón está todavia a medio camino de vuelta a mediados de mayo?si sale en octubre y no parece entretenerse tanto... Volveré a leer este párrafo y a hacer cuentas.
Por otra parte, es como una película china, de esas estupendas pero que nos chocan totalmente con nuestra forma occidental de entender las cosas y el tiempo, es así como raro, y con capítulos muy cortitos, de una hoja o dos, lo que da para meditar, o releer, o ...

A mi me ha encantado, por cierto, que no sé si lo he dicho.

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